VIVIR CELICIOSAMENTE

Glass Mar

Llevaba mucho tiempo queriendo conocer la cocina de Ángel León, pero es cierto que al tener sus restaurantes en Cádiz me era un poco más complicado.

Pero hace ya algunos meses, mientras veía la televisión, me enteré de que había abierto un restaurante en el Hotel Urban de Madrid, muy cerquita de Las Cortes.

No pude resistirlo y acompañada de amigos, fui a conocer la cocina de Ángel León, en  GLASSMAR.

Como bien expone en su lema ” Con los pies en la Tierra y con la cabeza en el Mar“, nos propone un acercamiento al auténtico sabor del Océano Atlántico.

Desde que llegas con la decoración, la atención y la carta, tan inspirada en el mar y en lo que en el habita, sabes que van a  sorprenderte.

Os cuento la experiencia:

Para empezar “ la mar de a gusto” el camarero sugirió que compartiéramos unos lomos de caballa en escabeche y unos nam de pulpo, en el que sustituyen el pan bao por una hoja de lechuga. Refrescantes, deliciosos y sin gluten.

En todo momento nos iban informando de los alérgenos  y qué platos podían modificar para que yo pudiera degustarlos.

Para continuar ” la mar de bien” me decanté por el arroz meloso con planctonLa Mar de bueno” pues tiene un impactante sabor a mar que te cautiva.

Mi acompañantes pidieron el  steak tartar de calamar, la  tortilla de camarones con panceta ibérica y huevo (el único plato con carne de la carta) y  las vieiras con holandesa marina. Pude probar todos menos la tortilla de camarones por contener gluten. Los otros platos no desmerecieron en nada al arroz, especialmente recomendable el tartar de calamar.

Y de postre, melón al vermouth (sin gluten)” la mar de bueno“. Un sorprenderte sabor, que consiguen con la técnica de cocción al vacío, que concentra el sabor del vermouth dentro de la carne del melón.

No pude probar los demás postres, el chocolate con semillas y la leche con galletas, por lo que dijeron estaban espectaculares.

La comida la maridamos con uno de su finos, recomendado. Amorro Blanco 2016 , un vino joven con matices afrutados, fresco y fácil, muy en consonancia con los platos.

 

 

 

Fue una vista muy agradable. Nos quedamos con ganas de probar más cosas de la carta, que dejaremos para una futura visita. Reservad y disfrutad, no os arrepentiréis. Es un imprescindible en la agenda gastronómica madrileña.

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