VIVIR CELICIOSAMENTE

Grecia

Hoy quiero compartir con vosotros mi primera experiencia como celíaca por un país extranjero, GRECIA.

Salimos de Madrid dirección Santorini, a continuación visitamos Naxos y Mykonos para finalmente llegar al continente para conocer Atenas y alrededores.

Como sospecharéis, no voy hacer un post sobre el itinerario, ni recomendación de alojamiento o monumentos históricos.

Me voy a centrar en la gastronomía griega y que los lugares donde pude disfrutar de los platos típicos, sin morir en el intento.

Las islas: Santorini, Naxos y Mykonos.

Un pequeño local en el centro de Thira, donde pudimos probar un falafel exquisito, sin gluten, acompañado de una ensalada Griega.

Muy cerca de La Playa Roja encontramos un restaurante con encanto, donde servían pescado fresco a la brasa acompañado de ensalada Griega y yogur griego con mermelada de uvas.

 

En el mismo puerto de Naxos, nos topamos con un montón de terrazas, pero la de Yasouvlaki, estaba especialmente llena y sus abundantes platos nos invitaron a quedarnos. Pudimos probar los “Gyros” (nuestros kebabs). Un plato con carne de pollo, cordero o cerdo, acompañado de patatas fritas, ensalada y tzatziki (salsa de yogur y pepino).

Atenas

En el famosos barrio de Plaka y guidados por una sugerencia de Tripadvisor llegamos a Zorbas Restaurant. Elegí el slouvaki de pollo con una guarnición de arroz, zanahoria y patatas al horno.

Muy cerca de la estación de Syntagma, fuimos a un restaurante vegano donde aseguraban platos sin gluten. En su carta lo tenían especificado y elegimos falafel y unos fideos de arroz, ambos platos muy ricos. No pude resistirme a su tarta de chocolate gluten free, totalmente recomendable.

En una de las callecitas del barrio de Plaka, encontramos Collage, un restaurante con aire sofisticado y una carta tradicional pero a la vez con un toque vanguardista. Allí tomé la famosa Mussaka griega sin gluten y, la verdad, la disfruté de lo lindo.

Corinto

De los días que pasamos en el país helénico, decidimos conocer Corinto, una región del Peloponeso. Nos alojamos en unos apartamentos propiedad del dueño del restaurante Gemelos.  Es un restaurante que no solo merece la pena por sus platos, sino que desde su terraza se puede contemplar Acrocorinto, resto de la antigua Acrópolis de Corintio.

En esta ocasión probamos el tzatziki y un plato de “gyros” de pollo y no dejaba sin igual.

Fue un viaje muy interesante y enriquecedor. Aunque es cierto que el tema del gluten lo tienen un poco desatendido, es cierto que no fue tan difícil como yo pensaba. Os recomiendo que no perdáis la ocasión de viajar por miedo a no comer, siempre nos quedará ir a un super y comer fruta y verdura.

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